Obstaculo de curvas chatas,
conflictos sin proyección,
un olor a desconfianza
y el calor quemando neuronas.
Porvenir contrariado,
infeliz.
Un nubarrón de ideas apretadas,
negras.
Solo un sueño persistente
y el papel picado quizás te tape la visión
a vos, a mi
es el incendio
el imparable cansancio.
Sentirse marcado por la mala suerte,
más que nada humillado por uno mismo
y su maldita contrariedad.
Y en este espacio de desolación
no hay manera de ver, sol lluvioso,
calor de invierno,
sin sentido, obtuso.
Destrucción ajena en lugares conocidos
y las gotas parecen ser ácido,
que te queman, dejan marcas,
el cielo se torna pegoteado.
Miradas nebulosas de pasadas visiones
y solo el agua tiene la culpa
porque despierta
y trae en vos y en mi al recuerdo,
uno malo, conflictuado,
de un rencor aparente.
Donde el sol sigue siendo lluvioso
y el cielo sigue pegoteado.