No parecemos estar,
flotamos entre densidades no reconocidas,
perdemos el equilibrio,
no conocemos de respuestas.
El ciego es recurrente,
el sordo casi busca serlo,
ni
hablemos del mudo,
el miedo lo persigue, o
la cobardía.
Viramos hacia otros rumbos,
llenos de molestias.
Permitimos liviandades,
callamos miserias,
dejamos ser,
multiplicar la peste
y sembrar miedo y desconfianza.
Los escrúpulos se olvidan,
ya nadie sabe siquiera
que son,
pregunten por corrupción en cambio.
Permitimos desaires,
solventamos desdichas,
susurramos preocupación
sin siquiera pensar en actuar,
solo dejamos que alguien más lo sepa.
Suponemos verdades,
la insensatez esta presente.
Hablamos de ideales
que no sabemos poner en práctica.
Fantaseamos con vidas regias,
irreales,
no sabemos de que va la cosa ni cuan ficticio es el pensamiento.
Nunca reconoceremos que somos animales amaestrados. Solo nos faltan las jaulas, las correas
y que algún público nos mire mientras hacemos piruetas.