La multitud esta vacía,
hay un hacinamiento de mentiras.
El pez vuela más alto que nunca,
el cienpies tiene tres patas
y las miradas no perciben nada concreto.
El suspiro es infinito,
tu consuelo es inaudible,
solo conocemos de efímeras situaciones.
Somos nadie en un mar de desdichas,
quienes somos donde nadie ve,
un tacto despreciado,
cuando la palabra es ruido
y las sonrisas son molestias.
Una voz en el teléfono
nos enseña de percepciones
aunque estas son para nosotros invisibles.
El consumido dedica su vida a no ser el único
y las simplezas son mudas.
Solos vamos y sufrimos,
La tierra se llena de corazones marchitos.
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