Muda testigo de un fugitivo,
de un incansable destino,
de una ruleta repleta de desdichas.
Una liviandad que me lastima
cuando tu sombra ya no es tan clara y no se que piensa.
Siento tu paso decidido un mal augurio
pero nunca sabré que piensan de mi tus manos, que piensa tu boca,
mucho menos tu cintura,
solo se que me conocen,
quizás perciban mi locura.
Mi eco persistente en busca de verdades.
No quiero preguntar.
Una fragilidad que me pase por el paladar,
un roce permanente.
Desde muchos puntos de vista nunca cambia mi obsesión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario